Málaga en la historia

La provincia malagueña estuvo habitada desde tiempos mucho más remotos y prueba de ello son el conjunto de dólmenes de Antequera, las pinturas rupestres de la Cueva de la Pileta en Benaoján, Cueva del Tesoro en Rincón de la Victoria o la cerámica encontrada en Nerja.En el lugar donde se asienta la ciudad, existía un poblamiento túrdulo. En base a ella, Málaga fue una de las colonias comerciales fundadas por los fenicios de Tiro, desde el siglo VII adC, éste periodo tuvo una duración aproximada según algunas fuentes [1], del 770 al 550 adC. debido a las buenas condiciones para el atraque en su puerto natural al pie del monte Gibralfaro y la gran cantidad de yacimientos de plata y cobre, siendo bautizada con el nombre de Malaka (מלכה).

Entre las actividades económicas que esta colonia desarrolló, hay que hacer referencia a las industrias pesqueras destinadas a la producción de púrpura y a la salazón; y llegaron a acuñar moneda.

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Ocho siglos de historia árabe

A principios del siglo VIII comienza el derrumbe de la monarquía goda y, a mediados de este mismo siglo, la penetración del islám en la península ibérica desde las costas del Norte de África. Turismo en Málaga Turismo Activo en Cádiz Turismo en Cádiz Este fenómeno se observa en la provincia de Málaga en el asentamiento de nuevos pobladores, árabes y bereberes y también con la huida a los montes de la población indígena.

Tras la conquista árabe la ciudad formó parte de la región musulmana de Al Andalus, llamada por ellos Mālaqah (en árabe مالقة).
En el 743 entre definitivamente dentro del área de influencia árabe, tras años de sublevaciones de sus habitantes hispanorromanos que serían sofocadas por el gobernador de la ciudad Abd Al Ariz, en 716.

Con la sumisión de Bobastro ante Abd-al-Rahman III se impone totalmente el sistema islámico en la tierra de Málaga lo que se traduce en una etapa de paz y un nuevo esquema de población, basado en el desarrollo de las ciudades y la proliferación de alquerías en el mundo rural, con el florecimiento del artesanado y el comercio, así como de una agricultura intensiva con base en el regadío, en contraste con el feudalismo que sufría el resto de Europa.